Muchos dicen que nos faltan jugadores

Pero en este dial . . . SOBRA EQUIPO

Comunicate a la radio al 4926-1623 o tambien podes escribirnos a
sobraequipo@hotmail.com. Lunes de 19 a 20 por AM 1090.



Mostrando entradas con la etiqueta Ángel Cappa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ángel Cappa. Mostrar todas las entradas

domingo, 17 de octubre de 2010

No le dan una mano


En un partidazo, Godoy Cruz y River empataron 2 a 2 con goles de Ramírez y Carranza para el local, mientras que Sigali en contra, y Pavone marcaron para el Millonario. En el tercer minuto de descuento Beligoy le anuló un golazo a Funes Mori por una mano inexistente que desató la gran polémica de la jornada.

La previa indicaba que se enfrentaban dos equipos con realidades opuestas, pero con ideas parecidas desde lo futbolístico. Precisamente se encontraban dos equipos que tienen el ataque y el manejo del balón incorporado en el ADN.

Eso fue lo que vinimos a ver, y eso fue lo que nos dieron sobre todo en el segundo tiempo, tanto River como Godoy Cruz, aunque la tarea de Beligoy haya disipado la atención para un lado al que nunca queremos: el arbitraje.

Iban 48 minutos de la segunda etapa, Carranza un minuto antes, absolutamente sólo, se perdió el tercero de manera increíble. En la jugada siguiente, Ortega frotó la lámpara y le puso una asistencia de su estilo a Funes Mori, que le ganó en velocidad a los defensores locales, la paró con el pecho y fusiló a Torrico. Golazo, delirio millonario, pero no contaban con el protagonista de la película: Federico Beligoy. El árbitro vio una mano que nadie vio y anuló el gol de la victoria riverplatense, mientras Ferrero y compañía intentaban convencer al línea Esquivel, para hacer cambiar de opinión al árbitro. A esa altura, Cappa era un rosario de insultos, y se iba al vestuario sólo antes del pitazo final.

Ahora vayamos a lo que pasó antes de ese minuto fatal. El primer tiempo fue friccionado, trabado y con bastantes cortes de juego debido a las faltas. River manejaba mejor la pelota desde los pies y el buen juego de Lamela, mientras que Godoy Cruz no mostraba ese juego aceitado que nos tiene acostumbrado, y Ramírez no aparecía para marcar la diferencia.

Antes del final del partido, la pelota le quedó a Pavone, quien estrelló su tiro en el palo, pero en el rebote, Sigali se llevó la pelota increíblemente por delante y en contra, abría la cuenta para el equipo de Cappa.

En el segundo tiempo se vino lo mejor. A los siete minutos, luego de un córner de River, el Tomba armó un contraataque letal, Castillo la bajó para Ramírez, que corrió casi 40 metros con la pelota y definió cruzado, la pelota pasó por entre las piernas de Carrizo y entró mansamente. De golpe, empezaba otro partido, y River volvía a quedar mal parado después un córner a favor y estando en ventaja.

El Tomba a partir de ahí agarró la manija del encuentro, primero se lo perdió Ramírez (cuando Jairo entraba sólo por el medio) y luego Sigali casi pone la ventaja luego de un cabezazo.

Sin embargo, a los 18, Pavone quedó sólo luego de un cabezazo hacia atrás de Sigali que lo dejó mano a mano con Torrico y el Tanque definió con toda su categoría.

Cappa metió a Ballón por Caruso para tratar de controlar el mediocampo y así, cerrar el partido, mientras que Asad puso a Carranza en lugar de un Salinas que casi no tuvo chances.

Pero faltaba más, a los 33 otra vez Ramírez iba a hacer de las suyas, con un amague dejó atrás a Acevedo y con un pase de cachetada habilitó a Carranza, que sin pensar definió cruzado para el empate y delirio local.

A partir de ahí, los dos técnicos salieron a ganar el partido poniendo un delantero por un volante (Lamela salió lesionado luego de un patadón de Curbelo).

Los últimos diez minutos fueron de lo más atractivo del campeonato, con un ida y vuelta constante. Se lo perdió Carranza, y en el minuto 45 el ingresado Nuñez se fue mano a mano frente a Carrizo, Maidana le puso la mano en el hombro y el jugador de Godoy Cruz cayó, Beligoy dejó seguir mientras la hinchada local pedía penal a los gritos.

Iba a quedar tiempo para algo más, desborde de Villar, centro atrás que no puede conectar Nuñez (¿lo agarraron?) y Carranza, sólo, la tiró afuera. Después iba a venir la no mano de Funes Mori, la vergüenza de Beligoy y demás.

Un final lamentable para un partido que los dos quisieron y merecieron ganar pero que también pudieron haber perdido. Un punto que le sienta mejor al local que suma para la Libertadores, mientras que River llegó a su cuarta parda consecutiva, y no puede salir de la zona de peligro.

Foto: Gentileza Olé

lunes, 6 de septiembre de 2010

Volvió

Después de dos pálidas presentaciones (una por copa y una por campeonato) reapareció el Vélez que se vio en las primeras fechas del torneo. Sólido en defensa, con manejo y control en la zona de volantes y desequilibrante en ataque el equipo de Gareca superó al River de Cappa que llegó a Liniers como puntero e invicto.
Una vez más, la potencia y la garra de Silva fueron la principal arma velezana. Cuando su equipo quedó con diez por la expulsión de Somoza, él sólo complicó a toda la defensa millonaria y casi convierte un golazo con una media vuelta de zurda que se estrelló en el palo derecho de Carrizo.
Por el lado de River el rendimiento fue similar a lo mostrado en las primeras cuatro fechas (salvo el primer tiempo contra Independiente). El intento de jugar con la pelota en el piso, presionando en campo rival y teniendo mucha movilidad en los últimos metros generaba muchas imprecisiones. Ortega era la manija del equipo hasta que después de discutir con Somoza (ambos fueron amonestados) se dedicó más a buscar la expulsión del volante central de Vélez (lo conseguiría recién a los 27’ del ST) que en crear juego para su equipo.
Vélez abrió el marcador a los 32’ con un remate cruzado de Martinez que bajó un pase-centro del Maxi Moralez. El tridente ofensivo de Gareca fue el fundamento de el recupero del equipo de Liniers. Cuando ellos están en un buen nivel da la sensación que el gol está por llegar. Poco tardó River en reaccionar, a los 41’ Buonanotte pudo parar con comodidad la pelota en el borde del área y remató con derecha haciendo inútil la estirada de Barovero. El grito eufórico de Cappa demostró lo importante que fue para el media punta de River el gol, por todo lo que ha pasado con él, y que algún capítulo de la vida del director técnico de bigote no está tan cerrado como él mismo asegura.
Pero el segundo tiempo, demostró que físicamente a River le está costando terminar los partidos. No pudo llegar con claridad al arco rival, su principal arma de ataque fue el pelotazo cruzado a Pereyra que jugó siempre a la espalda del juvenil Bella y después de su reemplazante Díaz, pero nunca generaron riesgo. Vélez fue más vertical, más directo y así llegó la falta de Maidana a Silva, inexplicablemente amonestado y no expulsado, y el penal convertido por el Pelado que se transformó en el goleador del campeonato. La victoria del Fortín no corrió riesgo en esa media hora que restaba jugar, ni siquiera cuando quedó con diez.
Con la derrota River quedó en descenso directo y sigue sin levantar el nivel, encima esta vez el resultado no lo favoreció. Ahora debe enfrentar al Arsenal de Alfaro, el otro puntero, en este momento un rival directo en las dos tablas. En Vélez se recuperó el humor y el nivel luego de dos derrotas, y visitará a San Lorenzo, su escolta el próximo sábado.